TRABAJOS INDIVIDUALES

1.      Contraste generacional: ¿En qué se parece y en qué se diferencia la organización familiar que te han contado a las del contexto familiar actual?

La principal diferencia entre la organización familiar de la época de mi abuela y la actual es la rigidez de los roles y la estructura jerárquica. En la época de mi abuela, 50-60, la familia estaba organizada de forma tradicional e inflexible ya que se estructuraba en torno a la autoridad del padre, que mantenía económicamente a la familia porque aportaba la mayor parte de ingresos, mientras que la madre se encargaba del hogar y del cuidado de los hijos.

Sin embargo, las familias en la actualidad son más igualitarias. Ambos, madre y padre suelen trabajar y las tareas domésticas se reparten de manera más equilibrada. Además, existen mayor diversidad de modelos familiares como: monoparentales, nuclear, de acogida, reconstituida, adoptiva… algo que antes era poco común.

Como parecido, se mantiene en las dos épocas, la importancia de la familia como núcleo de apoyo y convivencia. Esto se debe a que la familia es el espacio donde se comparten valores, se transmiten tradiciones y se recibe apoyo emocional en momentos difíciles.  Otra cosa que he podido observar, según lo que me ha contado mi abuela, es que la comunicación entre los miembros de la familia y la preocupación por el bienestar de los hijos sigue siendo prioridad incluso en la actualidad.

2.      El cambio en los roles: ¿qué roles encuentras diferentes?

De todos los roles, el que más ha cambiado es el de género. En la época de mi abuela, el hombre tenía el rol de proveedor económico y autoridad en la familia, mientras que la mujer asumía el papel de ama de casa, cuidadora y responsable de la educación de los hijos. Además, su acceso al trabajo y a la educación era más limitado. Actualmente, estos roles han evolucionado y mejorado. Las mujeres tienen mayor acceso a la educación y al empleo y los hombres participan más en las tareas domésticas y en la educación de los hijos. Aunque todavía existen desigualdades, se ha conseguido una mayor igualdad y responsabilidad dentro del hogar.

Además del rol de género, también hay cambios en el rol doméstico, ya que antes las tareas del hogar eran responsabilidad de la mujer, mientras que hoy ambos participan. En el rol productivo, trabajar fuera de casa era casi exclusivo del hombre y que la mujer trabajara era algo excepcional, actualmente es habitual que ambos trabajen y contribuyan económicamente. En cuanto al rol de la infancia, hoy es más igualitario, porque niños y niñas tienen el mismo acceso a la educación, en cambio en los años 50-60 la educación y las expectativas variaban según el sexo.

3. ¿Cuál fue el aspecto más sorprendente o la frase más curiosa que escuchaste?

Lo que me parecido más sorprendente al hablar con mi abuela fue como tenían de normalizado las diferencias de roles, sobre todo respecto a las mujeres. Me llamó la atención cuando me dijo que ellas no se planteaban trabajar fuera de casa porque se consideraba que su lugar estaba en el hogar.

Esto muestra cómo con el paso del tiempo estas mentalidades han cambiado y evolucionado, ya que hoy en día se valora la independencia económica y personal de ambos miembros de la familia.



PRÁCTICA DE CLASE: CONVIVENCIA Y CONFLICTO

https://youtu.be/nNOdDtwY1uM?si=CXfTUgIErecJdcHv

1. ¿Qué elementos considera esenciales Nélida Zaitegi para la convivencia escolar?

Nélida Zaitegi plantea que la convivencia escolar no consiste solo en que no haya conflictos o en tener alumnado obediente, sino que implica un trabajo educativo mucho más profundo basado en la educación de valores como el respeto, la responsabilidad y la dignidad, que no se aprenden solo de forma teórica sino con la práctica diaria, teniendo en cuenta también el desarrollo de la inteligencia emocional tanto a nivel intrapersonal, para conocerse y autorregularse, como interpersonal, fomentando la empatía y la comunicación. Además, considera fundamental que toda la comunidad educativa comparta una misma definición de lo que significa convivir, y destaca la importancia de establecer normas claras y consensuadas con la participación del alumnado, ya que esto favorece su implicación y permite educar en valores, así como promover una participación real donde los estudiantes se sientan parte activa del centro. Por otra parte, rechaza cualquier forma de violencia mediante el desarrollo de un pensamiento crítico diferenciando entre ser "duro con los problemas" pero "delicado con las personas". Y por último defiende que la metodología y la evaluación deben ser coherentes con este enfoque, apostando por modelos más proactivos basados en la responsabilidad en lugar del castigo, entendiendo el conflicto como una oportunidad de aprendizaje.

En resumen, según Nélida Zaitegi defiende que la convivencia se construye a partir de la integración de valores, emociones, participación, normas y una práctica educativa coherente.

2. ¿Qué diferencia existe entre resolución del conflicto y gestión del conflicto?

Con resolución del conflicto, Nélida Zaitegi entiende que es algo puntual, que busca acabar con el problema de forma inmediata, centrándose más en solucionar la situación que en comprender su origen, algo que ella compara con tratar solo el síntoma y no la causa de las enfermedades, pero se sabe que esto puede hacer que el conflicto vuelva a aparecer.

Por otro lado, con gestión y transformación del conflicto, defiende que es algo natural e inevitable en la convivencia y que lo importante no es eliminarlo sino saber afrontarlo adecuadamente a través del diálogo, la reflexión y el aprendizaje, tratándolo siempre desde la raíz (intereses, valores o necesidades) y haciendo que se convierta en una oportunidad educativa y de crecimiento, donde las personas aprenden a negociar, convivir con las diferencias y desarrollar estrategias para gestionar futuros conflictos.

Como conclusión, la autora insiste en que no se deben evitar los conflictos sino aprender de ellos y usarlos como herramientas dentro del proceso educativo.

3. ¿Qué añadirías tú al respecto de las dos cuestiones anteriores?

Desde mi punto de vista, añadiría la importancia del bienestar emocional del docente, ya que si nosotros mismos no sabemos gestionar nuestras propias emociones, difícilmente podemos educar en una convivencia positiva; por ello, la formación en inteligencia emocional debería ser un pilar básico para los docentes.

También, considero fundamental educar en convivencia digital ya que actualmente muchos conflictos surgen en redes sociales, y el centro educativo debe adaptarse a esta nueva realidad.

Por otro lado, resaltaría que la convivencia no solo depende de la escuela, sino también de las familias y el entorno. Y con respecto a la gestión de los conflictos añadiría la importancia del tiempo, ya que muchas veces las exigencias del currículum impiden que nos paremos a trabajar de manera adecuada cuando surge un conflicto en clase, cuando en realidad gestionarlo con calma, favoreciendo el diálogo, supone un aprendizaje mucho más significativo para el alumnado, el cual gracias a estas herramientas será capaz de cuestionar conductas injustas o violentas; y como docentes estaríamos formando personas capaces de convivir de manera responsable tanto dentro como fuera del aula.

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